Cova Bertrand | Coach y Formadora | covabertrand.com

Estamos viviendo un momento histórico, ¡algo que recordaremos toda la vida!. Cuando se declaró el estado de alarma, yo me quedé en shock. Recuerdo que salía de la oficina y unos de mis compañeros me dijo que la cosa estaba fatal. Yo intenté no darle importancia pero, a medida que pasaba el día, me daba cuenta de que la cosa iba en serio: mensaje del colegio que se suspendían las clases, mensajes de eventos que tenía cerrados y se cancelaban, cursos que se posponían …. ¡La cosa iba en serio! Empecé a ser consciente de la magnitud de la situación. ¿Y ahora? ¡¿qué hago?! ¡soy autónoma!

No puedo negar que la situación me provocó incertidumbre y miedo, pero eso no llevó a que me paralizada. Es más, mi actitud fue ponerme manos a la obra e intentar avanzar en proyectos y cosas que tenía pendientes, además de establecer una rutina de ejercicio, importantísimo para mi bienestar. Tengo que admitir que he tenido días mejores y días peores, pero siempre he intentado estar activa y no perder el foco en mis objetivos, tanto profesionales como personales y, sobre todo, no dejar que pase ni un solo día en el que agradezca lo afortunada que soy: Mi familia y amigos están bien, vivo en un lugar genial… un largo etcétera.

Hace unas semanas, en un webinar organizado por CEIN, Nerea Urcola, una profesional a la que admiro muchísimo, detalló que ante situaciones extremas hay cuatro tipos de comportamientos.

1. Aquellas personas que aprenden y crecen;
2. las que se limitan a sobrevivir, es decir, a esperar que todo pase;
3. las que se embrutecen, sacando lo peor de sí mismas;
4. y las que se rompen, porque no lo aguantan.

Otra persona que me resulta muy inspiradora, Sergio Fernandez, lo expresa de otra manera: “Hay dos tipos de personas en el confinamiento, las que ven Netflix para pasar el tiempo, o las que se centran en aprender: leer, hacer cursos, etc.”

Y la pregunta es, ¿qué tipo de persona quieres ser? Quieres ser un persona que deje que el tiempo pase sin más, (“bueno… como la cosa está así…. y no puedo hacer nada, porque todo está parado… no es culpa mía, es la situación…”) O una persona que saque lo peor de sí misma, diluyéndose en un estado de total malestar (“¡vaya desastre!… ¡todo se va ir a la garete!… ¡lo vamos a pasar fatal!”) O una persona que mire el futuro con optimismo y se dedique a crecer y preparar todo para salir de esta con impulso.

El otro día, en un Instagram Live, Mónica Mendoza planteaba la metáfora de que fuéramos atletas de carreras de relevo, esas carreras de equipos donde un corredor pasa al siguiente corredor el testigo. ¿Cómo tiene que estar el corredor que recibe el testigo?, ¿esperando tranquilamente?, ¿o ya preparado para salir al 100%?. Pues así estará la persona que quiere seguir creciendo, ¡estará preparada para salir después del confinamiento a por todas!, corriendo en busca de todas esas oportunidades que estuvo trabajando.

“Esta nuestra mano está elegir cómo afrontar las situaciones adversas”. Nerea Urcola en su webinar también dijo que la clave es la resiliencia, es decir, la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a las situaciones adversas. Yo desde aquí os animo a todos a practicar al resiliencia. ¿Cómo?, me preguntaréis. Pues aquí os dejo unas pautas:

• Acepta la realidad: Hay muchas cosas que escapan a nuestro control. Pregúntate, ¿qué puedo hacer yo dentro de esta realidad?, ¿qué opciones tengo?

• Fíjate metas y actúa: Esto es de vital importancia. La finalidad es prevenir el desorden mental, y ocupar tu cabeza en cómo alcanzar tus objetivos. Los beneficios son múltiples: pensamientos focalizados, aumento del bienestar por estar haciendo algo que querías, etc. ¡Importante!, ponle fechas.

En mi caso, por ejemplo, uno de los objetivos que me propuse fue el de reactivar mi newsletter y abrir un podcast. Pues dicho y hecho, me puse manos a la obra, estuve entretenida y, cuando lo conseguí, me inundó un sentimiento de satisfacción enorme, que me sirvió de impulso para seguir con los siguientes objetivos.

• Sé optimista y cuida tus pensamientos: Ya lo dijo el gran Bernabé Tierno: “Somos lo que hacemos con nuestras actitudes, pero nuestras actitudes son fruto de nuestros pensamientos” ¡Qué verdad! Muchas personas no son conscientes de la influencia decisiva que tienen nuestros pensamientos en cómo nos sentimos y en cómo nos comportamos. Cada uno de éstos genera una emoción (alegría, miedo, tristeza…), y cada emoción tiene un impacto en nosotros.

• Se agradecido: ¡Qué importante! Tenemos tanto que muchas veces no somos conscientes de ello. Un ejercicio que os propongo, y que yo hago desde hace mucho tiempo, es que antes de acostaros hagáis memoria de todas las cosas que podéis agradecer del día vivido y de todo lo que tienes…. ¡no te puedes imaginar lo abundante que se siente uno!

Mindfulness o conciencia del aquí y ahora: Nos pasamos la vida pensando en lo que pasó o pasará, pero pocas veces nos centramos en el aquí y el ahora. Justo cuando lo que nos sobra es el tiempo, es el mejor momento para disfrutar de cada una de esas pequeñas cosas.

• Haz deporte si puedes: Hacer deporte libera esas endorfinas en nuestro organismo que nos hacen sentir tan bien después de entrenar. ¡Qué mejor química que la de nuestro propio cuerpo!

Desde aquí os animo a todos. Afrontemos las situaciones que vayan apareciendo en vuestras vidas con resiliencia. Todo lo que necesitamos está dentro de nosotros.