El surf y el windsurf van construyendo su historia con el paso de los años. Historia que se va a su vez construyendo  con la suma de vidas como la de Antón Carús, uno de los precursores de la elaboración de tablas en España, y afincado en Lanzarote desde finales de los años 80. Pero, lejos de vivir del recuerdo, Antón permanece unido a sus deportes mediante la fotografía, una pasión que le ha acompañado desde que era un niño. Porque el mar y la vida son demasiado hermosos para quedarse uno metido en casa.

¿Nos cuentas Antón cómo y cuándo fueron tus primeros contactos con el surf?

Mi primer contacto fue a mediados de los años 70, mi primo Rolan Azcorra practicaba el surf y me regaló su tabla al comprarse él una nueva. En aquellos años nuestra pasión eran las motos y el surf era un entretenimiento cuando íbamos a la playa en verano. En esos inicios no había trajes de neopreno ni amarraderas, y los trajes que había eran pesca submarina, muy gordos y muy limitados de movimientos.

Anton Carus

¿Cómo acabó un vasco echando raíces a 1800 kilómetros de su tierra natal?

Un amigo de Bilbao, Jose Ignacio Zarza, había abierto en Lanzarote la primera tienda de surf, que se llamaba Olita, y estaba construyendo un complejo en Costa Teguise enfocado al turismo náutico. Era el año 1987, me gustaba mucho el windsurfing y surgió la posibilidad de fabricar tablas en Lanzarote.

Fuiste uno de uno de los pioneros en la fabricación de tablas en España…

Sí, empecé a finales de los años 70 con las tablas Banana Custom y Styling. Había muy poquitos talleres en España, se contaban con los dedos de una mano. En Euskadi eramos 3 ó 4 talleres de tablas de surf y en Gerona había dos talleres que empezaban la nueva aventura de las tablas de windsurf artesanales.

Anton Carus fotografía

Y durante muchos años has sido glasser…. Para los no iniciados en el surf, ¿puedes explicar qué hace un glasser?

El glasser es el que plastifica las tablas y, en aquellos años, era también el que fabricaba las quillas, ya que no había fabricación comercial de quillas como actualmente. Los materiales que se usan para plastificar las tablas son las resinas y las telas de fibra. En resinas usábamos poliéster y epoxi y en telas principalmente la fibra de vidrio, el carbono o el kevlar.

¿Con qué shapers trabajaste?

He trabajado con muchos shapers de todo el mundo. Los más famosos fueron el hawaiano Tom Parrish de Lighting Bolt, que hacía tablas para Gerry López o Mark Richards; Randy, de Blue Hawaii, que shapeaba las tablas de Martin Potter; el californiano de San Clemente Garth Day, que hacía tablas a varios pros americanos; el australiano John Mills, campéon de Australia de surf en aquella época, o el angloaustraliano Dan West.

A nivel nacional, el mejor shaper con el que he trabajado ha sido con Kike Panera de Styling Surfboards. Creo que es el que más sabe de tablas en este país. Ha visitado los talleres de tablas más famosos del mundo, fue uno de los pioneros en Euskadi y fue el primero en comprar una máquina de shape.

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En la actualidad eres uno de los fotógrafos de surf y windsurf con más repercusión en Lanzarote. ¿Cuáles fueron esos orígenes con la fotografía? ¿Qué te aporta a día de hoy?

La fotografía es una afición que tengo desde niño. En mi casa siempre hubo cámaras de fotos de mi padre y me aficioné desde joven a sacar fotos. Me gustaba la fotografía de deportes, principalmente del mundo del motor al principio y cuando salieron los primeros teleobjetivos empecé con la fotografía de surf, a principios de los 80. Hoy en día, la era digital ha revolucionado la fotografía y las redes sociales son el escaparate para enseñar tus trabajos. A mí me aporta de nuevo ilusión y la fotografía de surf hace que siga formando parte de la comunidad surfer de la isla.

Da la sensación de que valoras mucho ese sentimiento de comunidad que te ofrece el surf. Que eres mucho de tu gente.

Si, sobre todo en los inicios, cuando éramos muy pocos. Pero aunque ahora somos muchos, sigue siendo una gran familia formada por distintos grupos como los más veteranos, los pros, tamañeros, jóvenes promesas o los más peques.

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De todos los personajes vinculados a estos deportes y a su modo de vida… ¿Alguno que te haya impresionado más de la media, o del que guardes un recuerdo especial?

Conocí personalmente a los hawaianos Robby Naish y Laird Hamilton. Laird era uno de mis grandes ídolos, era como el Kai Lenny de hoy en día. Lo mismo surfeaba olas gigantes en Waimea, que hacía windsurf en Diamond Head. Siempre innovaba y el surf hydrofoil es también uno de sus inventos. Nos conocimos en Lanzarote durante un Mundial de windsurfing. Él estaba de gira por Europa haciendo el mundial de velocidad y me trajo su quiver para hacerle una puesta a punto en mi taller. Era un tipo muy majo en persona y salimos una noche de cena y cervezas. Con Robby Naish coincidí en el mundial de windsurfing que se celebró en Laredo (Cantabria) a principios de los 80s. Tenía solo 17 años pero ya era un ídolo, y salió una noche con nosotros de marcha también.

¿Y una sesión que guardes especialmente en el recuerdo?

Tengo varias sesiones de recuerdo en mi cabeza. Días épicos en Mundaka con muchos pros en el agua; un baño de Tom Curren cuando era campeón del mundo en San Juan (Lanzarote) y, últimamente, ha habido varias sesiones épicas en el Quemao, o cuando rompe la Misteriosa.

Anton Carus

 

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