El verano es una época caracterizada, afortunadamente, por el cambio de hábitos, que todos sabemos que nos sientan de maravilla. Pero no está de más recordar algunos buenos consejos para que las buenas sensaciones no tengan ningún efecto secundario. Y ya sabes que, en caso de cualquier problema, los fisioterapeutas estamos para velar por tu bienestar.

– Empieza por mantener en estado óptimo de la musculatura a través del ejercicio. Un mínimo de dos o tres veces a la semana permitirá a esta musculatura desarrollar adecuadamente sus funciones de soporte y protección. Y evitará la aparición de molestias y lesiones provocadas por el sedentarismo veraniego.

¡Comer bien desinflama! Además ayuda a potenciar el sistema inmunitario y nos previene de diferentes patologías. Mucho verde, y fruta de temporada, son buenas opciones para luchar contra el calor y nutrirnos adecuadamente.

– Una buena hidratación ayudará a que nuestro tejido conjuntivo (el que comunica el conjunto de órganos) se mantenga en buenas condiciones. Evita bebidas azucaradas (qué acidifican el pH del organismo) y opta por el agua y frutas de temporada para evitar los calambres y cefaleas producidos por la deshidratación.

Tomar el sol diez minutos sin crema a una hora prudente, nunca en la parte central del día, nos ayuda potenciar nuestro sistema inmune, y a generar la necesaria vitamina D. Existen también evidencia de beneficios para los sistemas cardiovascular, óseo y muscular.

– Adopta una buena higiene postural. Si realizas un viaje largo, no permanezcas mucho tiempo sentado o en posiciones fijas, para evitar problemas circulatorios. Cuidado con las posturas en la playa o en la siesta, en lugares que no son nuestros habituales para el descanso. Así no provocamos parestesias (entumecimiento y hormigueo) de brazos y piernas, o dolores de cuellos y espalda.

– En esta época del año tendemos a llevar calzado plano. Su uso prolongado puede provocar descenso del arco plantar, debilidad de la musculatura del pie y un sobreestiramiento de la fascia plantar. Y esto puede acarrear dolor en la planta de los pies, y alteraciones en la postura y el caminar. Es recomendable combinar tipos de calzado, y adaptarlos a la actividad que desarrollamos en cada momento.