Si ubicamos el corazón de la isla más o menos en el centro geográfico, éste podría estar en un lugar cercano a los pueblos de Mozaga,  El Islote y Masdache. Se trata de un malpaís negro, con aspecto hostil, pero que contiene un cóctel de minerales atrapado en la roca, que lo hace ideal para la vida vegetal.

El agua de la humedad y la lluvia liberan los minerales poco a poco, permitiendo primero la llegada de los líquenes, posteriormente de los musgos y, finalmente, de las plantas. Estas últimas son capaces de enraizar entre las grietas, y en el poco suelo creado por la materia orgánica que se va acumulando en los huecos del malpaís.

Bejeques en el malpais

 

Así, lentamente, durante cientos, probablemente más de un millar de años, se ha desarrollado en esta zona un espectacular ecosistema dominado por los bejeques de malpaís (Aeonium lancerottense). Esta planta, nativa de Lanzarote, se desarrolla en tallos ramificados, que se agrupan formando rosetas en sus extremos, con hojas carnosas de colores que van del verde al rojo.

Al final de la primavera, ya en plena sequía, y cuando hace tiempo que muchas flores marchitaron en el paisaje insular, el bejeque de malpaís utiliza sus últimas fuerzas de la temporada para florecer y lanzar hacia el cielo racimos poblados de pequeñas flores rosas, que exhiben su belleza durante mayo y junio.

Flor de bejeque

 

Puedes visitar este hábitat en los alrededores de los pueblos de Mozaga, El Islote y Masdache. Y también puedes conocer más sobre este ecosistema visitando instagram.com/chaboconatura