Es el único lanzaroteño que ha participado en una vuelta al mundo de vela. Y no en una vuelta cualquiera, sino en la regata oceánica más importante del planeta, la Volvo Ocean Race, que cada tres años circunnavega el planeta en distintas etapas. Ha sido el único por lo tanto que ha cruzado aguas míticas, las de los Cuarenta Rugientes, entre los paralelos 40 y 50 de latitud sur, ya cerca del círculo polar antártico, donde las fuerzas desencadenadas del mar convierten la navegación en algo brutal. Y, por lo tanto, irresistiblemente atractivo. Pero su historia empezó en aguas mucho más tranquilas, las del Charco de San Ginés.

Parece ser que a aquel niño el Charco de San Ginés se le acabó quedando pequeño… 

Eso parece (risas) Bueno, yo me crié en el Charco. En la familia teníamos una chalana, y siempre estábamos bañándonos y haciendo inventos. Desde ahí me di cuenta de que el mar era mi pasión, y desde ahí siempre he estado vinculado a él. Los primeros pasos fueron haciendo regatas en barquillos de vela latina durante unos años, antes de empezar a navegar en 420 y Snipe.

¿Y cómo fue el paso a la navegación oceánica?

En 2011 tuve la oportunidad de navegar en el RC44 con Luis Doreste y David Vera. Ellos estaban intentando formar un equipo para la Volvo Ocean Race, como el segundo equipo de Telefónica, y me propusieron que navegase con ellos. Finalmente no llegó a salir el proyecto, pero estuve un verano navegando en el Telefónica Negro por toda España, y me gusto mucho la navegación oceánica y el barco. Por otra parte, a raíz de eso comencé a navegar con el Maserati, que era un barco participante en anteriores ediciones de la Volvo Ocean Race, y con ellos empecé a hacer travesías y regatas largas.

¿Tienes un puesto concreto en el barco? ¿Qué tareas haces en él?

Sí, cuando estamos todos en cubierta, cada uno tiene un puesto especifico en el barco. Pero en las regatas oceánicas, cuando parte de la tripulación está descansando y tú estás de guardia, acabas haciendo un poco de todo. En las regatas costeras, con todo el equipo trabajando, siempre he estado de proa, o sea la persona responsable de casi todo lo que ocurre desde el mástil en adelante. Aunque por otra parte también suelo hacer regatas de trimer, que son quienes colocan y ajustan las velas en función de las condiciones del viento.

Has participado en varios intentos de récord de travesías oceánicas a vela: Nueva York – San Francisco; Ciudad del Cabo – Río de Janeiro; Los Ángeles – Hawai…. ¿cómo se prepara un récord? ¿conservas alguno de ellos?

Los récords son algo muy diferente a las regatas, tanto respecto a la preparación del barco, como a la navegación. Es una lucha contra el cronómetro, manteniendo un equilibrio entre navegar rápido y no tener grandes roturas. Aunque se hagan en condiciones de mucho viento, debes saber donde está el límite para no acabar rompiendo el barco.

Y sí, alguno se mantiene (risas): el Nueva York – San Francisco (13.225 millas en 47 días, 2 horas, 31 minutos); el Ciudad del Cabo – Río de Janeiro (3.300 millas 10 días, 11 horas, 29 minutos) y RORC Caribbean 600, que fue el año pasado y lo establecimos en 1 día, 6 horas y 49 minutos.

Participaste con 27 años en la Volvo Ocean Race 2014/15. La regata oceánica más importante del planeta… Ocho meses dando la vuelta al mundo…. Presupuestos estratosféricos… Miles y miles de hora de trabajo… ¿Supongo que habrá sido la experiencia de tu vida, no?

Sí, la Volvo sin duda es la mejor regata que he hecho en mi vida, tanto por la experiencia, como por la convivencia con todo el equipo. El nivel que te exige una regata así te empuja siempre a superarte en todo. Fue una regata a la que llegamos justos de tiempo, con tan solo cuatro meses de preparación, y se iba reflejando en los resultados. Según pasaban las etapas íbamos mejorando, estando siempre en la pelea por conseguir victorias.

¿Qué sentías navegando por ahí debajo, cerca de círculo polar antártico? ¿Da miedo? ¿Tenías algún momento para pensar en dónde te habías metido?

Pues la verdad que disfrute muchísimo navegar en el océano sur. Fue ponerme la ropa de agua en Nueva Zelanda y quitármela un día antes de llegar a Brasil. Nos acompañó siempre el viento y tuvimos roturas importantes en algunas velas.

Bueno, la situación que sí me causó respeto sucedió en medio del Pacifico Sur, en el famoso Punto Nemo (el punto del planeta más alejado de cualquier tierra firme). Ya de noche teníamos puesto el A3, una vela de proa, y el viento soplaba fuerte, a unos 30 o 35 nudos. Debíamos cambiar la vela por otra, un Código Cero, y el barco se movía realmente mucho, metiéndose debajo de las olas. Iba con Ñeti a proa los dos amarrados y con los dedos congelados, y recuerdo pedir mentalmente que no se rompiese nada, y que no me cogiese una ola y me arrastrase por cubierta. Ese fue uno de los momento en los que pensé que hago yo aquí (risas) Pero fue solo ese momento, haciendo ese cambio de vela.

Volvo Ocean Race

Lanzarote ha sido base de entrenamiento de varios barcos de la Volvo, que traen grandes equipos con ellos, y que difunden por todo el mundo el nombre de Lanzarote como lo que es: Un paraíso de la navegación. ¿Crees que somos conscientes de ello en la isla?

Esto que tenemos es un paraíso para navegar y un base de primera categoría mundial para entrenos oceánicos, porque tienes todo tipo de condiciones, y puedes hacer muy buenos test de velocidad con los vientos, que son muy constantes. Yo creo que no somos conscientes de las condiciones que tenemos en la isla, y siempre se le da la espalda a la vela y a todo el sector náutico que tenemos. Un lugar como Lanzarote es para tener un centro de alto rendimiento de vela ligera y vela oceánica, siendo como somos envidiados por poder navegar todos los días del año en unas condiciones maravillosas. La verdad es que me da mucha pena de que no vean esto, o de que no lo quieran ver, para impulsar más estos deportes, que son una de las grandes oportunidades que tenemos en esta isla.

¿Qué proyectos tienes a medio plazo? 

Pues este año tenía ya planificadas bastantes competiciones. Estuve los tres primeros meses haciendo diferentes regatas, hasta que me tuve que venir para aquí desde el Caribe por esta crisis del coronavirus. Por ahora no sabemos cuando volveremos a comenzar, y de momento han suspendido todas las regatas hasta julio. Yo espero volver a navegar en septiembre y, si todo va bien, estar en distintas competiciones los últimos cuatro meses de este año.