Foto: Isaak Papadopoulos

Esta entrevista se realizó en los momentos más duros del confinamiento a causa del la COVID-19. En el intercambio de WhatsApps, Juan Carlos Albuixech, una de las cabezas más visibles -en todos los sentidos- de Lanzarote en el ámbito del turismo deportivo, rememoraba cuando su padre perdió el hotel que estaba construyendo en Nicaragua a causa de la guerra de los sandinistas. Tras 30 años de trayectoria profesional en el mundo hotelero, era lo único que podía encontrar comparable a lo que estábamos viviendo en esos momentos.

En la nueva realidad, ponerse en pié de nuevo exige lo mismo de siempre: ilusión y trabajo duro diarios. Pero resulta más sencillo si uno tiene ideas propias, y objetivos claros.

Juan Carlos, tengo entendido que incluso las circunstancias de tu llegada al mundo no dejaron mucha duda, en cuanto a lo que iba a ser tu vocación…

Pues sí, mi hermano y yo nacimos en un hotel, en Honduras. Era un hotel que ya tenía una piscina de 25 metros y su propio club, Los Delfines. Mi padre se iba moviendo por Centroamérica en aperturas de hoteles y asesoramientos, así que desde pequeños estamos metidos en este mundo. Ya en la adolescencia, y viendo que no iba a ser piloto de aviones -¡miopía de 8 dioptrías!-, pues después de la selectividad me fui a Francia a estudiar hostelería con 17 años, sin tener ni idea de francés, a vivir en un hotel, donde trabajaba mientras estudiaba, y aprendía el idioma. Tras concluir los estudios, y después de cuatro años de muchas experiencias, entré en una gran cadena, Occidental hoteles,hoy propiedad de Barceló.

Juan Carlos ALBUIXECH

Cualquiera diría que eres el prototipo del éxito profesional anhelado por muchos: de ser un engranaje -destacado, eso sí- dentro de una gran compañía hotelera, a llevar las riendas de tu propio establecimiento, a crear tu propia criatura. ¿Te sientes así?

Pues mira, los años en Occidetal fueron muy buenos en cuanto aprendizaje y, sobre todo en libertad para dirigir de verdad y tomar decisiones propias, dependiendo de la zona en la que estuviese el hotel. Hoy en día los directores de grandes cadenas son meros juniors, que se limitan a seguir el guión de la gerencia central… Más o menos eso me pasó a mí cuando dejé Occidental Hoteles, cuando mi jefe me pidió que hiciera algo con lo que no estaba de acuerdo. De hecho, les planteé el modelo de negocio actual a ellos y me llamaron de todo… Hoy se arrepienten, y muchos hoteles, y cadenas, están copiando nuestro modelo de negocio. ¡Lo buenos es que llevamos 12 años de ventaja!

Lo de Sands Beach fue un golpe de suerte. Antes de abandonar Lanzarote -tenía una buena oferta para Indonesia- y tras renunciar a 18 años de antigüedad en Occidental, me comentaron que había un establecimiento en quiebra técnica en la isla… Y no lo dudé: negocié y nos pusimos el mono de trabajo con el plan de negocio que ya tenía listo para Occidental, y que no me dejaron ni tan siquiera explicarles.

Fue fácil, solo trabajar y tomar decisiones rápido, algo imposible en las grandes estructuras. Con la experiencia en reposicionamientos y aperturas: crear imagen, branding, elaborar procedimientos, formar equipo… fue muy divertido, y sigue siéndolo. Es cuestión de tener las ideas claras y mucha paciencia. Te puedo decir que la travesía del desierto fue dura, pero creíamos en el modelo y mira donde estamos, doce años después hablando de ello.

Recuerdo la primera visita de Antonio –Triatlon  Channel– con Jaime Menéndez… sus caras me lo decían todo… ¿este que está fumado? ¿hotel enfocado a triatletas? ¿que va hacer una piscina en medio de las habitaciones? (risas) Cada vez que nos vemos, lo seguimos recordando.

Juan Carlos ALBUIXECH

Tengo la impresión que esa frondosa cabellera tan característica tuya es toda una declaración de principios ¿Me equivoco? Junto al gusto por las bermudas y las zapatillas.

El corsé de directivo con traje y corbata tenía claro que no iba con el modelo de negocio. Además, vivimos en una isla con temperatura agradable todo el año. Vendemos eso, no me imagino hablando con Iván Raña con traje y corbata. Estaba claro que la imagen es importante, y cuando salí de la cadena también decidí que me liberaría de la gomina y de las corbatas, los trajes y las chaquetas.

Empecé a viajar por eventos deportivos -triatlones, maratones…-, buscando a los clientes, y fue fácil que me empezaran a reconocer por los pelos. De hecho, muchas veces, estando de vacaciones, la gente te para y te saluda: “¿eres JC, el de Sands Beach?” Eso es lo que hemos conseguido, un Personal Branding activo y ligado con el modelo de negocio. En una cadena no lo entenderían. De hecho, muchos de mis colegas, siguen sin entenderlo…

¿Recuerdas ese momento en el que tomaste la decisión de inclinarte por el turismo de salud y deportivo? ¿Fue más un impulso instintivo, o vistes los números claros?

Mi experiencia era y sigue siendo el reposicionamiento de hoteles fuera de mercado. En su momento me llamaban el Sr. Lobo -Pulp Fiction-, pues llegabas a los sitios y, tras analizarlos, creaba un nuevo modelo para ser dirigido por otro…

Cuando vine a Lanzarote a cambiar dos hoteles de Occidental, al segundo año me dí cuenta que me equivoqué con uno de ellos, y propuse el cambio al modelo deportivo, un modo de vida que ya es una realidad, no una moda.  Lanzarote lo tenía y tiene todo para eso, y solo había que darle forma y apuntar a un micro nicho de mercado, dentro del amplio mundo del deporte.

Nosotros lo teníamos claro: aprovechando el Club La Santa IM Lanzarote, íbamos a vender los training camps para los grupos de edad que venían a prepararse este evento, dándose el gusto de entrenar en el mismo circuito de esta mítica prueba. Con el paso de los años, los propios profesionales que nos eligen como base de entrenamiento para largas temporadas. Los números salieron del gran número de licencias en Europa de este deporte, que siguen creciendo año tras año.

Juan Carlos ALBUIXECH

A estas alturas del desarrollo del sector turístico deportivo en Lanzarote, quizás debiéramos dejar de hablar tanto de oportunidad, de futuro, y reflexionar sobre el camino recorrido. ¿No crees? ¿Consideras óptimo el partido que se obtiene al nicho de mercado en la isla? ¿O crees que desperdiciamos oportunidades evidentes?

Lanzarote es un parque temático para el deporte. Existen más de 60 eventos deportivos al año, muchos de ellos internacionales. La lista de deportes para los que disponemos de excelentes condiciones es interminable: vuelo libre, windsurf, surf, kitesurf, ciclismo, running, golf, pesca deportiva, piragüismo, triatlón, natación, tenis, paddle…

Puedes por una parte organizar eventos con federaciones nacionales e internacionales. Nosotros organizamos un waterpolo máster con el Canoe de Madrid; natación artística; en su momento campeonatos de España de baloncesto infantil… y colaboramos con una prueba de la EFPT de windsurf. Por otra parte, puedes desarrollar eventos propios, como nuestro Fontvella Lanzarote International Marathon, el Sailfish International Openwater y el Fontvella Lanzarote International Duathlon.

A mis colegas hoteleros les he comentado lo de especializarse en un deporte, con un evento deportivo internacional relacionado, y alojar a lo largo del año a los grupos de edad… y no lo entienden. Se limitan a copiar nuestro modelo de triatlón, lo que al final llevará a la guerra de precios y a canibalizar el mercado.

¿Cómo ves lo que queda de temporada 2020 en cuanto a ocupación?

La temporada se presenta con mucha incertidumbre. A día de hoy, todavía no sabemos cuándo vendrán los británicos e irlandeses, parte muy importante de nuestro negocio. Aún así, tenemos buenas expectativas. El mercado nacional nos ayudará en julio y agosto, y estamos seguros de que a partir de septiembre comenzaremos la remontada. No será fácil, pero el deporte llama mucho. Y las ganas de practicarlo en Lanzarote, también.

¿Y en relación con vuestras pruebas?

En cuanto a la Fontvella Lanzarote International Marathon, estamos también con la incertidumbre de cómo serán las pruebas deportivas en esta nueva normalidad. La parte buena es que tenemos hasta diciembre para ir trabajando en adaptarnos con lo que vayamos viendo de otras pruebas. La parte mala es que en esa fechas puede haber un nuevo virus, rebrote o vete tú a saber, y tengamos que cancelar todo…. Aunque también confiamos en que podamos ser la gran prueba y primera del año en la isla, y eso haga un efecto de llamada importante. ¡No te puedes ni imaginar las ganas que tenemos ya de ponernos un dorsal!

 

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