¿Puedes imaginar plantas dándose un chapuzón cada día en la playa? No es muy común en la isla, pero sucede en ciertas partes de la costa: los saladares. El saladar es un hábitat donde viven comunidades de plantas halófilas (adjetivo que en griego significa “amante de la sal”) que quedan sumergidas periódicamente, en algunos puntos incluso diariamente.

Como su propio nombre indica, estas plantas están muy especializadas en sobrevivir en ambientes con mucha sal, pudiendo tanto acumularla en sus tejidos, como expulsarla a través de glándulas en sus hojas. Estas adaptaciones han hecho que las plantas tengan un aspecto craso (con partes “hinchadas”, donde almacenan agua), y hojas muy peculiares, de estructuras y colores muy llamativos, ideales para observar y fotografiar. Por otra parte, los saladares son refugios para aves residentes y migratorias, por la protección que ofrece la vegetación, la calma de sus aguas y la abundancia de alimento en los limos.

Detalle de las hojas del salado

Detalle de las hojas del salado (Arthrocnemum macrostachyum).

Uno de los saladares de mayor importancia ecológica en Lanzarote está ubicado en la ría de La Santa. Este ecosistema ha sobrevivido a pesar de la presión humana originada por la urbanización parcial de la zona y la construcción de la carretera que cruza la ría, así como la zona de acampada que existió durante años en el propio saladar. Actualmente, el hábitat está protegido por la zona ZEC de los Risquetes.

Si deseas disfrutar de estas particulares especies vegetales y observar animales en este entorno único, puedes llegar al lugar a través de la carretera que une el pueblo de La Santa con la urbanización turística en la ría de La Santa. Una vez allí, respetando senderos y señalizaciones, podrás observar plantas como el salado (Arthrocnemum macrostachyum), uva de mar (Zygophyllum fontanesii), tomillo de mar (Frankenia ericifolia), codeso (Ononis hesperia), etc. Y aves como la garza real (Ardea cinerea), correlimos tridáctilo (Calidris alba), chorlitejo grande (Charadrius hiaticula), zarapito trinador (Numenius phaeopus) y vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Fotos: Matías Hernández [instagram.com/chaboconatura]