A medio camino entre Montaña Colorada y la Caldera de Los Cuervos se encuentra Montaña Negra, cuyo nombre se debe obviamente a su color. Al verla, nos da la sensación de que se trata de una montaña surgida en las erupciones que crearon el Parque Nacional de Timanfaya hace casi 300 años, ya que presenta una capa superficial de oscura ceniza volcánica, al contrario que los volcanes antiguos, que ya se han quedado “desnudos”, y son más claros… Pero en realidad, Montaña Negra es un volcán que tiene miles de años, y que está “disfrazado” por una capa de ceniza volcánica que le cayó encima desde las erupciones de su alrededor.

Fueron muchos los desastres ocasionados por las erupciones de Timanfaya para la población local, pero al menos este volcán disfrazado supuso un pequeño regalo a los habitantes de la zona. Cuando llueve, el agua se filtra en la capa de ceniza, que es muy absorbente. Poco a poco, esta agua llega hasta la superficie de la montaña antigua, que es mucho más impermeable, por la que entonces se desliza. Excavando en la ceniza al pie de la montaña se puede recoger este agua, incluso mucho después de que se hayan acabado las lluvias. Esto era una bendición en un lugar y en una época donde la sed era una sensación constante, a veces no fácil de remediar.